a averiguarlo.
Llamé a Anthony.
No le dije por qué.
Solo:
—Cena.
—Hoy.
—Sí.
—¿Problema?
—Quiero verte.
—Eso suena como problema.
—A las ocho.
Colgué.
Camila me miró.
—¿Así habla con sus amigos?
—Sí.
—Qué agotador.
Sofie levantó la cabeza.
—Mamá dice que tú eres mafioso.
Camila casi dejó caer el vaso.
—Sofie.
—¿Qué?
Yo levanté una ceja.
—¿Tu mamá dijo eso?
Camila se puso roja.
—No exactamente.
—Sí exactamente —dijo Sofie.
—Gracias.
—De nada.
Tuve que mirar hacia otro lado para no sonreír.
A las siete Camila quiso irse.
—