caminos.
Resolverlo nosotros.
O entregar.
Diez años atrás no habría dudado.
Anthony habría desaparecido.
Samuel también.
El resto recibiría mensaje.
Pero Sofie seguía apareciendo en mi cabeza.
Cuarenta y siete dólares.
Una niña tratando de arreglar una injusticia adulta.
No quería que su historia terminara con otro crimen.
—Policía federal —dije.
Marco me miró.
—¿Seguro?
—Sí.
—Anthony va a hablar de nosotros.
—Que hable de lo que pueda probar.
—Vincent.
—No voy a matar a cuatro hombres para proteger negocios mientras una niña intenta comprar una casa con monedas.
Marco