Camila dijo:
—Puede pasar.
Eso también importaba.
Después de aquello, nuestra relación se complicó.
No romántica inmediatamente.
Primero discutíamos.
Mucho.
Camila odiaba mi tendencia a resolver.
Yo odiaba su tendencia a rechazar incluso cuando necesitaba ayuda.
—Eso es orgullo.
—Eso es límite.
—A veces es lo mismo.
—No.
—Sí.
—No.
Sofie intervenía:
—Sí.
Los dos la mirábamos.
—¿De quién estás del lado?
—Del mío.
Eso resolvía nada.
Camila consiguió trabajo en una organización de vivienda.
Sus conocimientos legales volvieron.
Empezó como coordinadora.
Después supervisora.
Ayudaba a familias que enfrentaban desalojos.
—