de su abrigo.
Dentro había documentos sobre empresas de mi familia.
Fotografías.
Transferencias.
Y una copia del acuerdo que Victoria había mostrado a Evelyn.
—¿De dónde sacaste esto?
—De mi padre.
—¿Quién era tu padre?
Nathan respondió:
—Samuel Carter.
El nombre me resultó conocido.
Después lo recordé.
Samuel había sido contador de mi padre.
Había desaparecido cuando yo tenía diecisiete años.
Victoria siempre afirmó que había robado dinero.
—Mi padre no robó a los Moretti —dijo Nathan—. Descubrió quién lo hacía.
Abrió otro documento.
Durante más de veinte años, empresas