ella.
Lo miré.
—No es tan sencillo.
—Para Evelyn tampoco fue sencillo empezar de cero embarazada de gemelos.
No pude enfadarme.
Porque Nathan había hecho durante dos años y medio lo que yo no había hecho ni durante las primeras semanas del embarazo.
Había estado presente.
Pero todavía había algo que no entendía.
—¿Por qué contestaste diciendo “mi esposa” como si supieras exactamente quién era yo?
Nathan me sostuvo la mirada.
—Porque llevo tres años esperando tu llamada.
Evelyn se volvió hacia nosotros.
—Nathan.
—Ya es hora.
Sacó un sobre