a padres enfermos.
Esposas.
Maridos.
Hijos.Gente agotada que decía cosas que jamás habría dicho en una reunión familiar.
Escribí:
“Me dan arcadas cuando abrazo a mi esposa enferma. La amo. Me odio por sentir esto. ¿Qué me pasa?”
Tardé varios minutos en pulsar el botón para publicarlo.
Las primeras respuestas fueron compasivas.
“Tu cuerpo puede reaccionar aunque la ames.”
“Cuidar a alguien durante meses es agotador.”
“Sentí lo mismo con mi esposo y nunca dejé de quererlo.”
Lloré.
Después llegaron otros mensajes.
“Si te da asco, no la amas.”
“