Por qué?
Arthur bajó la mirada.
—Porque Florence me lo pidió.
Aquello me confundió todavía más.
—¿Su hermana?
Arthur asintió.
—Daniel era hijo de una mujer que trabajó para nuestra familia durante muchos años. Florence prácticamente lo vio crecer. Cuando descubrimos lo que había hecho, ella me suplicó que le diera una segunda oportunidad.
Sentí una mezcla extraña de rabia y desconcierto.
Daniel siempre me había contado que había crecido sin conocer a nadie importante.
Que no tenía contactos.
Que no tenía familia.
Ahora descubría que una parte enorme de