de la manera que yo habría querido.”
Sentí que Lucía apretaba mi mano.
Continué leyendo.
“Hay algo que nunca te dije porque sabía que intentarías ser fuerte por mí y terminarías olvidándote de ti misma.”
Tragué saliva.
“Desde que papá murió, has vivido casi exclusivamente para mí.”
“Trabajaste, renunciaste a tus sueños y convertiste mi felicidad en tu única prioridad.”
“Pero si yo ya no estoy, no quiero que tu vida termine conmigo.”
Tuve que dejar de leer.
Durante años había tenido miedo de imaginar mi vida sin Caleb.
Después