permaneció en silencio varios segundos.
Después me pidió que fuera a su despacho.
Allí me explicó que, al cumplir 18 años, la administración temporal de mi padre terminaba.
Pero también me advirtió algo.
Si él ya había preparado documentos, autorizaciones o instrucciones antes de perder el control de la cuenta, podía intentar generar suficiente confusión para mover dinero antes de que todas las instituciones actualizaran sus registros.
—Entonces quiero sacarlo de ahí antes —dije.
Lucía me observó.
—¿Estás segura?
Pensé en Renata brindando frente a una casa comprada con mi