El hijo de mi esposo llegó empapado a nuestra puertakara… veinte años después me entregó las llaves de una mansiónkara

frunció el ceño.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

Laura bajó la mirada.

—Porque no quería volver a entrar en tu vida con problemas.

Daniel soltó una risa amarga.

—Eso te salió mal.

Laura aceptó el golpe.

—Lo sé.

Ethan se acercó.

—¿Qué sabes exactamente?

—Que Mark tenía acceso a información financiera de varias empresas tecnológicas.

—¿Incluida la mía?

—No lo sé.

—¿Y por qué crees que está relacionado?

Laura sacó un sobre de su bolso.

Lo dejó sobre la mesa.

—Porque encontré esto después de nuestro divorcio.

Ethan abrió