todavía toda la historia.
—Pero las cosas empiezan a encajar.
—Sí.
—Él sabía que yo estaba en el internado.
—Sí.
—Sabía lo que comía.
—Sí.
—Sabía cuándo me quedaba sin dinero.
—Sí.
Ethan se llevó las manos a la cara.
—Dios.
—Mírame.
No lo hizo.
—Ethan.
Finalmente levantó los ojos.
—No quiero descubrir que todo fue mentira.
No tuve respuesta.
Así que dije la única verdad que tenía.
—Lo que tú sentiste fue real.
—¿Aunque él estuviera fingiendo?
—Sí.
—¿Cómo puedes saberlo?
—Porque tú lo querías.
Ethan se quedó en