mentiste?
Laura levantó la cabeza.
—Porque cada vez que veía a tu padre contigo, sentía que estaba perdiendo lo único que todavía podía controlar.
Aquella frase me dolió.
No porque justificara lo que había hecho.
Sino porque explicaba cómo una persona puede convertir su miedo en una prisión para alguien más.
—¿Y Michael? —preguntó Daniel.
Laura lo miró.
—Sigue vivo.
Daniel dio un paso atrás.
—¿Dónde?
—No lo sé.
—¿Qué?
—Hace años que no lo veo.
—Pero él te ayudó.
—Sí.
—¿Y luego?
—Mark se volvió contra él.
Daniel cerró