El hijo de mi esposo llegó empapado a nuestra puertakara… veinte años después me entregó las llaves de una mansiónkara

tenga una vida.

Ethan consiguió prácticas en una empresa tecnológica.

Después cofundó una pequeña compañía con dos compañeros.

Fracasaron.

Perdieron casi todo el dinero que habían ahorrado.

Daniel pensó que Ethan regresaría a buscar empleo.

Pero él quería intentarlo otra vez.

—Tengo una idea mejor —dijo.

Daniel dudó.

Yo pregunté:

—¿Puedes pagar el alquiler?

—Durante seis meses.

—¿Puedes comer?

—Si dejo de comprar café caro.

—Entonces inténtalo.

Daniel me miró.

—¿Así de fácil?

—Tiene veintidós años. Si no fracasa ahora, ¿cuándo?

Ethan sonrió.

—Sabía que Elena entendería.

—No la pongas