adultos era más fácil dudar de una niña.
Daniel dejó de discutir.
Su única prioridad era Lucía.
Durante las primeras semanas, la pequeña permaneció en un entorno protegido mientras se valoraba qué familiar podía hacerse cargo de ella. Daniel regresó a Madrid, alquiló un piso más grande y suspendió varios proyectos de trabajo.
No sabía si terminaría siendo su tutor.
Solo sabía que quería estar disponible.
Las visitas eran breves al principio.
En una de ellas, Lucía dibujaba una casa con 2 ventanas y una puerta enorme.
—¿Quién vive ahí? —