amiga:
“Hay noches en las que no quiero saber qué pasa. Si pregunto, todo se rompe.”
En otro:
“Javier dice que son manías de la niña.”
La amiga había contestado:
“Entonces llévala a un médico.”
Marta nunca lo hizo.
Cuando aparecieron aquellos mensajes, su versión cambió.
Pidió declarar de nuevo.
Daniel la vio meses después en una sala de reuniones junto a 2 abogados y una trabajadora social.
Marta parecía otra persona.
—Yo tenía miedo —dijo—. Javier controlaba todo. Las cuentas, la casa, mis amistades. Si lo enfrentaba, me decía