amigos.
Todo dependía de que Javier siguiera siendo el hombre que todos creían.
—Una parte de mí sabía que algo estaba mal —dijo—. Pero si lo aceptaba, tenía que actuar. Y no fui capaz.
Daniel sintió rabia y tristeza.
—Lucía tenía 5 años, Marta.
—Lo sé.
—Ella sí habló.
Marta cerró los ojos.
Su colaboración posterior ayudó a reconstruir lo ocurrido, pero no borró su responsabilidad por no haber protegido a su hija.
Javier mantuvo la misma postura.
Negó todo.
Aseguró que los audios estaban sacados de contexto.
Acusó a