En plena cena de Nochebuena, mi sobrina de 5 años me susurró que la silla le dolía mientras sus padres seguían brindando como si nada. Entonces oí a su padre: «Deja de hacer teatro». No discutí: salí a la cocina y llamé a una pediatra. Dos horas después, un audio recuperado de la casa reveló una segunda voz que nadie esperaba.

Daniel de resentimiento.

Dijo que Nuria buscaba dinero.

Insistió en que Lucía había sido influenciada.

Su estrategia empezó a desmoronarse cuando apareció Eva, una antigua pareja.

No afirmaba haber presenciado lo ocurrido con Lucía, pero contó que Javier tenía una obsesión con el control y que durante su relación había ejercido conductas intimidatorias y a.g.r.e.s.i.v.a.s. Aportó correos antiguos y mensajes.

No era una prueba directa del daño a Lucía.

Nadie la presentó como tal.

Pero sí contradijo la imagen pública de hombre