Mi vecino aplastó la bicicleta que mi hijo compró después de ahorrar casi un año y se negó a pagarla… yo quería llevarlo hasta el juzgado, pero mi hijo ya había preparado algo que nadie en la colonia esperaba.

Y no venía solo.

El administrador del fraccionamiento entró acompañado por una mujer que yo reconocí de inmediato.

Era la señora Patricia, presidenta del comité vecinal.

Rogelio dejó de gritar.

Y eso fue lo primero que me preocupó.

Porque cinco segundos antes estaba rojo de coraje, señalando a Mateo y exigiendo que le entregáramos la carpeta. Pero en cuanto vio a Patricia, bajó la mano.

—Buenas tardes, Arturo —dijo ella, mirándome—. Necesitamos hablar sobre la camioneta del señor Rogelio.

Luego miró la fotografía que Mateo había