bicicleta estaba “demasiado cerca de la calle”.
Rogelio perdió el color de la cara.
—¡Cállate!
Mateo abrió lentamente la carpeta.
Sacó una fotografía que yo nunca
había visto.
Y cuando la puso sobre la mesa entendí que la bicicleta aplastada probablemente era el menor de los problemas de nuestro vecino.
Porque en esa imagen aparecía su camioneta…
y algo que podía demostrar que Rogelio llevaba semanas mintiéndonos a todos.
Pero antes de que pudiera preguntarle qué significaba, alguien volvió a tocar la puerta.
Esta vez era el administrador del fraccionamiento.