Mi vecino aplastó la bicicleta que mi hijo compró después de ahorrar casi un año y se negó a pagarla… yo quería llevarlo hasta el juzgado, pero mi hijo ya había preparado algo que nadie en la colonia esperaba.

mientras la bicicleta de mi hijo seguía debajo de una de las llantas de su camioneta.

Por un segundo pensé que estaba bromeando.

No lo estaba.

Mateo, de catorce años, había tardado casi un año en juntar los 12,000 pesos que costaba esa bicicleta de montaña.

Cada sábado lavaba coches, cortaba el pasto de algunos vecinos y ayudaba a cargar mercancía en la papelería de don Ernesto. Nunca le regalamos el dinero.

Quería comprarla con su propio esfuerzo.

Y lo consiguió.

Por eso verlo parado junto al portón de