Yo ya lo arreglé.
Dejé la taza sobre la mesa.
—Mateo, dime exactamente qué hiciste.
Sonrió de una manera que no me gustó nada.
—Nada ilegal.
—Eso no me tranquiliza.
Tomó su mochila y salió al patio.
Lo seguí.
Entonces vi que llevaba una carpeta transparente llena de hojas.
Dentro había fotografías de la bicicleta, una
copia del recibo… y algo más.
Una impresión con el logotipo de la administración del fraccionamiento.
—¿Qué es eso?
Mateo guardó la carpeta rápidamente.
—Te dije que yo podía resolverlo.
Una hora después tocaron