Escuchó a la nueva esposa de su exyernokara lastimar a su nieta de 5 años, y el brindis que dio los dejó en silencio

Ramón se puso de pie, levantó la copa y, mirando directamente a Daniela, empezó a hablar de Valeria: de lo que significaba haber perdido a una madre tan joven, y de que Martina merecía saber que tenía un lugar seguro en esa nueva familia, no como «lo que sobraba» del capítulo anterior. Pidió, frente a todos, que Martina estuviera en cada foto familiar de ahí en adelante: en cada Navidad, en cada cumpleaños, en cada día común, justo en el centro, donde le correspondía. Terminó brindando por Ignacio y Daniela,