ANTES DE MORIR, MI ESPOSO ME PIDIÓ ENTREGAR UNA CARTA A UNA MUJER DESCONOCIDA — AL ABRIRLA ME PREGUNTÓ: «¿ÉL TE CONTÓ TODA LA VERDAD?»

ardió el pecho.

—¿Cuántas personas sabían que mi esposo tenía una hija menos yo?

—Teresa…

—Conteste.

—Tres que yo conozca.

—¿Quiénes?

—Yo. Su hermana Beatriz. Y su madre.

La madre de Alejandro había muerto doce años antes.

Beatriz seguía viva.

Vivía a quince minutos de mi casa.

Habíamos celebrado Navidad juntas.

Cumpleaños.

Funerales.

Treinta años.

Nunca dijo nada.

Abrimos la caja.

Había fotografías de Laura bebé.

Copias de transferencias.

Documentos legales.

Cartas devueltas.

Y una carpeta azul.

En la portada:

PARA MIS DOS FAMILIAS.

Sentí rabia.

—¿Dos familias?

Laura se