por fin dejó de decidir qué debíamos hacer con esa verdad.
Laura decidió conocerme.
Yo decidí quedarme.
Daniel decidió conocer la historia de su abuelo.
Patricia decidió reconocer lo que había hecho.
Beatriz decidió romper un silencio que había durado demasiado.
Y la casa desde la que Alejandro había observado a su hija sin atreverse a tocar su puerta…
terminó convirtiéndose en un lugar dedicado precisamente a abrir puertas.
Todo empezó con un sobre que estuve a punto de abrir.
Una promesa que estuve a punto de romper.
Y una