no voy a hacer turnos de veinticuatro horas gratis.
Claudia revisó la cama hospitalaria, la sonda, los medicamentos y la libreta donde yo anotaba horarios.
—Señora Brenda, ¿usted llevaba esto sola?
Asentí.
—Cinco años.
Ella me miró con una mezcla de respeto y tristeza.
—Eso no es sostenible.
Yo casi lloré.
No por Esteban.
Por mí.
Porque bastó que una desconocida dijera una frase simple para confirmar lo que yo llevaba años negándome.
No era sostenible.
No era amor.
Era desgaste disfrazado de virtud.
El IMSS tiene incluso documentos que