Después de cinco años bañando a mi esposo paralítico, lo escuché reírse y decir que yo era “una enfermera gratis”. Ese día no grité… ese día empecé a quitarle todo sin que se diera cuenta.

describen cómo los cuidadores apoyan en actividades

básicas como comer, bañarse, vestirse, trasladarse e ir al baño, y yo había hecho todo eso sin descanso, sin sueldo y sin gratitud. 

Esteban me miró con odio.

—¿Me vas a dejar con una extraña?

—No. Te voy a dejar con una profesional.

—Eres mi esposa.

—Y tú me llamaste sirvienta gratis.

Tomás levantó la voz.

—Mi papá está en silla de ruedas. ¡No puedes abandonarlo!

Me acerqué a él.

—Abandono es dejar a una mujer sola con sondas, pañales, deudas, gritos