carpeta negra y una mirada que no pedía permiso.
—Buenos días.
Esteban fingió dignidad.
—No voy a hablar sin mi abogado.
—Perfecto —dijo ella—. Entonces solo voy a notificar.
Tomás también llegó.
Claro.
Los buitres siempre reconocen el olor de la pérdida.
Rebeca sacó documentos.
—Primero. Se solicitará la nulidad del poder firmado falsamente por la señora Brenda. Segundo. Se pedirá rendición de cuentas sobre los recursos de seguro, pensión y cuentas ocultas destinados supuestamente a cuidados médicos. Tercero. Se iniciará procedimiento por violencia económica, psicológica y patrimonial.
Esteban resopló.
—¿