Violencia? Yo no le he pegado.
Rebeca ni
parpadeó.
—No toda violencia deja moretones.
Tomás cruzó los brazos.
—Mi papá necesita ayuda. Si ella se va, ¿quién lo cuida?
—El señor Esteban tiene recursos —respondió Rebeca—. Y un hijo adulto muy preocupado.
Tomás abrió la boca.
La cerró.
Yo casi aplaudo.
—No puedo cuidarlo —dijo él—. Trabajo.
—Yo también trabajaba —dije—. Solo que nadie le llamaba trabajo.
Esteban me miró con desprecio.
—¿Qué quieres, Brenda? ¿Dinero?
La pregunta me dio risa.
—Qué curioso. Después de cinco años limpiándote la saliva,