le diera miedo.
Inés miró primero a Álvaro y después se tocó su propio cuello con dos dedos.
—El otro día agarró a mamá aquí.
Elena dejó de escuchar durante un segundo las voces del velorio, las condolencias y el movimiento de la gente que comenzaba a comprender que la cremación ya no iba a realizarse como estaba previsto.
—¿Cuándo? —preguntó con cuidado.
—Antes de que mamá se cayera.
Álvaro dio un paso hacia ellas.
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Javier se interpuso sin empujarlo y le pidió que permaneciera donde estaba mientras se