su inspiración, su hogar.
Ahora, con una foto borrosa, me convertían en una esposa reemplazada.
Qué rápido cambia el nombre de una mujer en la boca del mundo.
De musa a estorbo.
De reina a abandonada.
De esposa a noticia vieja.
Apagué el teléfono y fui a la cocina.
La casa de Blue Ridge tenía una cocina enorme, demasiado limpia, casi sin vida. Abrí los cajones y encontré una olla nueva, una tabla de cortar, un cuchillo que todavía conservaba su etiqueta.
Me preparé café.
Después, sin pensarlo demasiado, salí