suyo.”
Emily ya no pudo contener las lágrimas.
Durante toda la semana había imaginado lo peor.
Pero detrás de aquella puerta cerrada, su padre había estado haciendo lo que siempre había hecho durante toda su vida.
Amar a las personas sin saber cómo decirlo.
Unos meses después, la escuela de Lily organizó un pequeño evento de lectura.
Cuando la profesora preguntó quién quería leer primero, Lily levantó la mano.
Emily estaba sentada en la primera fila.
George estaba sentado al fondo.
La misma vieja gorra de béisbol.
La misma expresión