frescos.
Pay de calabaza enfriándose cerca.
Todo lo que Karen había preparado para las personas que creía que merecían un lugar en la mesa.
Abrí el gabinete encima del refrigerador y saqué varios moldes de aluminio.
Karen apareció en la puerta.
—¿Qué estás haciendo?
—Empacando la cena.
—Rick.
Seguí trabajando.
—Te oí decirle a mi padre que no era bienvenido en la casa de su hijo en Acción de Gracias porque huele al trabajo que pasó cincuenta años haciendo.
Ella me miró fijamente.
—No me voy a sentar a cenar