Se marchó veinte minutos después.
Pero ahora estaba seguro de una cosa.
Ernesto tenía miedo.
Y los hombres poderosos rara vez tenían miedo de historias falsas.
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Tenían miedo de pruebas.
Aquella noche Alejandro llamó a Gabriel Serrano, uno de los mejores auditores forenses de su grupo empresarial.
—Necesito que revises una empresa familiar de Jalisco. Los Robles. Todo lo que puedas conseguir legalmente: sociedades, movimientos corporativos, demandas, propiedades, créditos.
Gabriel guardó silencio.
—¿Cuánto tiempo?
—Empieza ahora.
A la mañana siguiente llegaron los primeros documentos.
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Tres días después, apareció