la primera anomalía.
El dinero supuestamente robado no había desaparecido en una sola operación.
Había salido en pequeñas cantidades hacia proveedores.
Proveedores que, sobre el papel, vendían fertilizante, maquinaria y alimento para ganado.
Pero varias empresas compartían direcciones.
Dos tenían administradores relacionados con la familia Robles.
Y una pertenecía a una sociedad donde aparecía Ricardo Robles, el hijo mayor de Ernesto.
Advertisement
Alejandro sintió que las piezas comenzaban a encajar.
Entonces Gabriel encontró algo peor.
Las primeras transferencias sospechosas habían comenzado seis meses antes de que Mariana fuera acusada.
Y