el teléfono de Valeria.
—Tu esposa exagera todo.
—Sofía sabía dónde lo guardabas.
Teresa desvió la vista.
—Esa niña escucha cosas que no debería.
Sentí la vieja necesidad de discutir cada punto.
De demostrarle que estaba equivocada.
No lo hice.
—Ya no vas a vivir aquí.
Mi madre me miró como si no hubiera entendido.
—¿Qué dijiste?
—Voy a organizar para que recojas tus cosas. Hoy te llevas lo necesario. Después vemos cómo sacar lo demás sin que Valeria y Sofía tengan que estar presentes.
—Me estás corriendo de