y guardé silencio.
Rodrigo jamás supo de la herencia.
Una semana después encontré a Camila, una actriz joven que trabajaba en comerciales y teatro independiente.
—Necesito que interpretes a Renata Alcázar, hija de un empresario de la construcción —le expliqué—. Tendrás ropa, una tarjeta adicional, un Porsche rentado y una buena imitación de un bolso de lujo. Solo quiero saber cuánto tarda mi marido en cambiar cinco años de matrimonio por la promesa de dinero.
Camila aceptó.
No necesitó ni dos semanas.
“Renata” conoció a Rodrigo durante un foro empresarial