en Santa Fe. Fingió admirar su experiencia, insinuó que su padre buscaba ejecutivos y le hizo creer que podía abrirle las puertas de una vida que él siempre había deseado.
Rodrigo cayó de cabeza.
Abandonó incluso a Diana.
Empezó a llegar de madrugada, compró trajes con nuestra tarjeta y hablaba de “reuniones con inversionistas”.
Teresa fue todavía peor.
Cuando Rodrigo le contó que una heredera se había enamorado de él, dejó de ocultar el desprecio que sentía por mí.
—Si tuvieras dignidad, te irías antes de que él tenga que