Por la mañana me echaron de casa con dos maletas; por la noche mi suegra celebraba a la mujer que, según ella, le daría un nieto y millones a la familia. Esperé hasta que mi ex levantó el anillo frente a todos, caminé hasta el escenario y dije: “Antes de que se lo pongas, escucha esto”. Entonces saqué la prueba que podía destruir todo el banquete.

mezcla de furia y desesperación.

—¡Me usaste!

—Mariana me contrató para acercarme a ti. Nadie te obligó a darme tu número. Nadie te obligó a besarme. Nadie te obligó a hablar mal de tu esposa ni a pedirle el divorcio.

Camila recogió su pago.

—Mi trabajo era presentarte una puerta. Tú decidiste cruzarla corriendo.

Bajó del escenario y salió del salón.

Rodrigo giró hacia mí.

—¿Tú hiciste todo esto?

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque dos meses atrás iba a entregarte una vida que jamás imaginaste.

Saqué una carpeta de mi bolso