dividía mi tiempo entre Ciudad de México y Madrid, reorganizando los negocios que había heredado.
No compré diez autos.
No llené mi clóset de bolsas.
Lo primero que hice fue contratar especialistas que revisaran cada empresa y cada inversión. Después compré un departamento propio y creé un fondo para apoyar la capacitación laboral de mujeres que necesitaban reconstruir su independencia económica después de una separación.
Una tarde recibí una llamada de la tía de Rodrigo.
No quería contestar, pero lo hice.
—Mariana, perdón por molestarte. La situación de ellos está