cargar. Y nunca vuelves a acercarte a mi nieta. Pero además, te enfrentas a cargos por abuso infantil, negligencia y maltrato emocional. Porque tengo testigos. Tengo registros médicos. Y tengo una nieta que pasó la noche en la nieve a menos diez grados.
Mi padre no respondió.
Se levantó.
Caminó hacia la puerta.
Se detuvo un segundo.
Me miró.
—Eleanor… yo…
—No —dije—. No tienes nada que decir.
Salió.
Y no volvió.
PARTE 6
Esa noche, dormí en la limusina.
Mi abuela me abrazó como no me había abrazado nadie
Mi padre no respondió.
Se levantó.
Caminó hacia la puerta.
Se detuvo un segundo.
Me miró.
—Eleanor… yo…
—No —dije—. No tienes nada que decir.
Salió.
Y no volvió.
PARTE 6
Esa noche, dormí en la limusina.
Mi abuela me abrazó como no me había abrazado nadie