pidiéndole que dudara de sí misma para que yo pudiera seguir creyendo en la mujer que había elegido.
Abrí el primer video.
La imagen era inestable, grabada desde lo que parecía el teléfono de Emily apoyado sobre una repisa. Reconocí su salón. La fecha era de tres noches antes.
Rebecca estaba de pie frente a ella.
No llevaba el vestido blanco ni el maquillaje impecable de ese día. Vestía una blusa negra y tenía una expresión que jamás había visto durante nuestras cenas.
—No tienes derecho a hablarle así a