Parte 2: La Memoria de Noah

tu padre —decía Emily.

—Tengo todo el derecho —respondió Rebecca—. En dos días será mi esposo.

—No si le muestro quién eres.

Rebecca soltó una risa baja.

—¿Quién soy? ¿La mujer que consiguió que tu padre dejara de mirar fotografías de su esposa muerta todas las noches? ¿La mujer que tuvo que escuchar cómo tú opinabas de cada decisión que tomaba?

Emily no levantó la voz.

—Nunca opiné de tu relación. Solo te pedí que dejaras de presionarlo para modificar el fideicomiso.

Mi mano se cerró sobre el borde del