PARTE 2: LOS HEREDEROS QUE RECHAZÓ

llevara a nuestros hijos y desapareciera.

—Estaba bajo presión.

—Yo estaba recién operada. Mis bebés luchaban por respirar. Y aun así, tú encontraste tiempo para llamarlos inútiles.

Bajó la mirada.

—Quiero conocerlos.

—No puedes decidirlo ahora, solo porque descubriste quién soy y qué podrían heredar.

—Son mis hijos.

—Son los mismos niños que rechazaste.

Las puertas del ascensor se abrieron. No subí.

—Si algún día quieres formar parte de sus vidas, tendrás que demostrar que te importan ellos, no su apellido ni el dinero que puedan recibir. Y esa decisión