Vio a su exesposa caminando con gemelos en brazos… y una sola mirada destruyó su nueva vida perfecta

Me escribió cartas.

Tessa apretó la mandíbula.

—Cartas llenas de manipulación.

—¿Las leíste?

No respondió.

—¿Las interceptaste?

—No iba a permitir que te arrastrara de vuelta.

Me quedé mirándola.

—Eran mis hijos.

—Eran una trampa.

—Eran bebés.

Tessa perdió la máscara.

—¡Y yo era la mujer que estaba aquí! Yo fui la que te sostuvo cuando ella te humilló. Yo fui la que te ayudó a reconstruirte.

—Tú prendiste el incendio y luego me vendiste agua.

La frase la golpeó.

—La amabas más —susurró.

—No.

Me acerqué.

—Confiaba menos en