Al día siguiente, mi papá volvió a llamarme.
Esta vez estaba Alejandro con él.
—Quiero hablar contigo —dijo mi hermano.
—Habla.
—No entiendo por qué estás haciendo esto tan difícil.
Me quedé mirando la ventana del hotel.
—¿Qué estoy haciendo difícil?
—La familia necesita ayuda.
—Entonces dime exactamente qué necesitas.
—Dinero.
—¿Cuánto?
No contestó.
Mi papá intervino.
—No estamos hablando de una cantidad específica todavía.
—Entonces no están pidiendo ayuda.
—¿Qué quieres decir?
—Están buscando cuánto pueden sacarme.
Alejandro se molestó.
—Siempre haces esto.
—¿Esto qué?
—Actuar como si fueras