puerta.
El olor había desaparecido hacía años.
Pero todo seguía casi igual.
Sus libros.
Una vieja brújula.
Fotografías.
Un pequeño modelo de barco.
Me senté frente a su escritorio.
Abrí el cajón superior.
Vacío.
El segundo contenía bolígrafos y papeles.
En el tercero encontré un pequeño sobre.
Mi nombre estaba escrito delante.
Me quedé inmóvil.
Por un instante pensé que aparecería otro secreto.
Otra cuenta.
Otro problema.
Abrí el sobre.
Dentro solo había una fotografía.
James y yo sentados junto al lago.
En la parte posterior había escrito:
«Si encuentras