vez sus lágrimas parecían diferentes.
—Elena…
—¿Qué ocurre?
—David y yo vamos a sacar nuestras cosas mañana.
No dije nada.
—He hablado con papá —continuó—. Le pregunté por el dinero de James.
—¿Y?
Olivia tardó varios segundos en responder.
—Al principio lo negó.
Mi corazón empezó a acelerarse.
—¿Y después?
—Después dijo que James había descubierto algo que podía destruir nuestra familia.
Me puse de pie.
—¿Qué descubrió?
Olivia respiró con dificultad.
—No quiso decírmelo.
Entonces escuché un ruido al otro lado de la llamada.
Una puerta.
La voz de