Mi padre me echó de mi propia villa y se la entregó a mi hermana… pero olvidó un detalle: la casa nunca fue suya

parece mía.

—Una firma parecida a la tuya no convierte automáticamente todo lo escrito encima en verdad.

Me quedé mirando la imagen.

Entonces Michael añadió:

—Y hay algo todavía más extraño.

—¿Qué?

—La fecha.

Miré la esquina superior del documento.

Y entonces lo vi.

El supuesto acuerdo había sido firmado ocho meses antes de que yo comprara la villa.

Sentí que se me helaba la sangre.

Michael habló lentamente.

—Tu padre no está intentando demostrar que le regalaste una parte de la casa.

—Entonces, ¿qué intenta hacer?

—Eso es precisamente