Después de meses fuera, volví a casa y vi las marcas en el cuello de mi madre… Marcos no sabía quién acababa de regresar

la propiedad realizadas durante periodos en los que ella recordaba que Marcos controlaba su teléfono y sus documentos.

La situación ya no se limitaba a lo ocurrido dentro de aquella casa.

Esa misma tarde acompañé a mi madre de regreso para recoger algunas pertenencias.

La vivienda estaba silenciosa.

Entrar allí fue difícil para ella.

Se quedó parada frente a su dormitorio mirando el lugar donde había estado instalado el cerrojo.

—Pensé que moriría aquí —susurró.

La abracé.

—Pero saliste.

Mi madre comenzó a llorar.

No como las otras veces.

Esta