Mañana vence el acuerdo! Si no firmas, perderás mucho dinero.
Mi madre apretó los labios.
—Nunca me habló de ningún acuerdo.
Entonces Marcos cometió otro error.
—¡Solo necesitamos que Valeria firme también! Después recibirás tu parte y todo habrá terminado.
Grabé aquellas palabras.
Pocos minutos después, ambos hombres abandonaron el porche.
Pero aquella conversación había confirmado algo esencial: sabían que mi firma era necesaria.
Y yo jamás iba a dársela.
La verdad sobre el acuerdo
Aquella tarde recibimos finalmente una explicación mucho más clara de los documentos.
Mi padre había